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Trastorno del Espectro Autista

El Trastorno del Espectro Autista es una afección relacionada con el desarrollo del cerebro que afecta la manera en la que una persona percibe y socializa con otras personas, causándole problemas en la interacción social y la comunicación; también comprende patrones de conducta restringidos y repetitivos. El término «espectro» en el Trastorno del Espectro Autista se refiere a un amplio abanico de síntomas y gravedad.

El Trastorno del Espectro Autista comprende afecciones que anteriormente se consideraban independientes, como el autismo, el síndrome de Asperger, el trastorno desintegrativo infantil y una forma no especificada de trastorno generalizado del desarrollo. Algunas personas aún utilizan el término «síndrome de Asperger» que generalmente se considera que está en el período final leve del trastorno del espectro autista.

El Trastorno del Espectro Autista comienza en los primeros años de la infancia, provocando a largo plazo problemas para desenvolverse en la sociedad, en la escuela y el trabajo. Los niños suelen presentar síntomas de autismo en el primer año y luego pasan por un período de regresión entre los 18 y los 24 meses de edad, cuando aparecen los síntomas de autismo.

Si bien no existe una cura para los Trastornos del Espectro Autista, un tratamiento intensivo y temprano puede hacer una gran diferencia en la vida de muchos niños.

Trastorno del Espectro Autista

El Trastorno del Espectro Autista es una afección relacionada con el desarrollo del cerebro que afecta la manera en la que una persona percibe y socializa con otras personas, causándole problemas en la interacción social y la comunicación; también comprende patrones de conducta restringidos y repetitivos. El término «espectro» en el Trastorno del Espectro Autista se refiere a un amplio abanico de síntomas y gravedad.

El Trastorno del Espectro Autista comprende afecciones que anteriormente se consideraban independientes, como el autismo, el síndrome de Asperger, el trastorno desintegrativo infantil y una forma no especificada de trastorno generalizado del desarrollo. Algunas personas aún utilizan el término «síndrome de Asperger» que generalmente se considera que está en el período final leve del trastorno del espectro autista.

El Trastorno del Espectro Autista comienza en los primeros años de la infancia, provocando a largo plazo problemas para desenvolverse en la sociedad, en la escuela y el trabajo. Los niños suelen presentar síntomas de autismo en el primer año y luego pasan por un período de regresión entre los 18 y los 24 meses de edad, cuando aparecen los síntomas de autismo.

Si bien no existe una cura para los Trastornos del Espectro Autista, un tratamiento intensivo y temprano puede hacer una gran diferencia en la vida de muchos niños.

Una planta adaptógena, nootrópica y antioxidante.

En los últimos años, los estudios realizados con extractos de Bacopa monnieri demuestran sus propiedades como:

  • Nootrópica por su capacidad de mejorar funciones cognitivas como la memoria y la concentración.
  • Antioxidante y neuroprotectora por disminuir el estrés oxidativo y la síntesis de citoquinas proinflamatorias en el cerebro.
  • Adaptógena por aumentar de forma natural la resistencia al estrés y reducir la fatiga mental.
    De hecho se utiliza el extracto seco de la planta entera con fines medicinales. Los principales componentes responsables de la actividad farmacológica según la Farmacopea Británica (British Pharmacopeia, 2016) son los bacósidos A3, bacopásidos X, I y II y bacopasaponina C.

Síntomas:

Algunos niños presentan signos del Trastorno del Espectro Autista en la primera infancia, como menor contacto visual, falta de respuesta cuando los llaman por su nombre o indiferencia ante las personas responsables del cuidado. Otros niños pueden desarrollarse normalmente durante los primeros meses o años de vida, pero luego repentinamente se vuelven introvertidos o agresivos o pierden habilidades del lenguaje que habían adquirido. En general, los signos se observan a los 2 años.

Es probable que los Trastornos del Espectro Autista tengan un patrón de comportamiento y un nivel de gravedad únicos en cada niño, desde un funcionamiento bajo hasta uno alto.

Algunos niños con Trastornos del Espectro Autista tienen dificultades de aprendizaje y presentan signos de inteligencia inferiores a lo normal. Otros niños con este trastorno tienen una inteligencia entre normal y alta, aprenden rápido, aunque tienen problemas para comunicarse, aplicar lo que saben en la vida diaria y adaptarse a situaciones sociales.

Debido a la combinación única de síntomas que presenta cada niño, a veces, puede ser difícil determinar la gravedad. En general, se basa en el nivel de deterioro y en cómo afecta la capacidad de desenvolverse.

A continuación, se presentan algunos signos frecuentes que tienen las personas con Trastornos del Espectro Autista.

Síntomas:

Algunos niños presentan signos del Trastorno del Espectro Autista en la primera infancia, como menor contacto visual, falta de respuesta cuando los llaman por su nombre o indiferencia ante las personas responsables del cuidado. Otros niños pueden desarrollarse normalmente durante los primeros meses o años de vida, pero luego repentinamente se vuelven introvertidos o agresivos o pierden habilidades del lenguaje que habían adquirido. En general, los signos se observan a los 2 años.

Es probable que los Trastornos del Espectro Autista tengan un patrón de comportamiento y un nivel de gravedad únicos en cada niño, desde un funcionamiento bajo hasta uno alto.

Algunos niños con Trastornos del Espectro Autista tienen dificultades de aprendizaje y presentan signos de inteligencia inferiores a lo normal. Otros niños con este trastorno tienen una inteligencia entre normal y alta, aprenden rápido, aunque tienen problemas para comunicarse, aplicar lo que saben en la vida diaria y adaptarse a situaciones sociales.

Debido a la combinación única de síntomas que presenta cada niño, a veces, puede ser difícil determinar la gravedad. En general, se basa en el nivel de deterioro y en cómo afecta la capacidad de desenvolverse.

A continuación, se presentan algunos signos frecuentes que tienen las personas con Trastornos del Espectro Autista.

Comunicación e interacción social

Un niño o un adulto con Trastorno del Espectro Autista puede tener problemas con la interacción social y las habilidades de comunicación, incluso presentar cualquiera de los siguientes signos:

  • No responde a su nombre o, en ocasiones, parece no escucharte.
  • Se resiste a los abrazos y las caricias; además, parece que prefiere jugar solo y se abstrae en su propio mundo.
  • No suele hacer contacto visual y carece de expresión facial.
  • No habla o tiene un desarrollo tardío del habla, o bien pierde la capacidad que tenía para decir palabras u oraciones.
  • No puede mantener ni iniciar una conversación o, tal vez, inicia una solamente para pedir algo o nombrar elementos.
  • Habla con tono o ritmo anormal y es posible que utilice una voz cantarina o que hable como un robot.
  • Repite palabras o frases textuales, pero no comprende cómo usarlas.
  • No parece entender preguntas o indicaciones simples.
  • No expresa emociones ni sentimientos y parece no ser consciente de los sentimientos de los demás.
  • No señala ni trae objetos para compartir sus intereses.
  • Aborda interacciones sociales de forma inadecuada comportándose de manera pasiva, agresiva o perturbadora.
  • Tiene dificultad para reconocer señales no verbales, como la interpretación de las expresiones faciales de otras personas, las posturas corporales o el tono de voz.

Comunicación e interacción social

Un niño o un adulto con Trastorno del Espectro Autista puede tener problemas con la interacción social y las habilidades de comunicación, incluso presentar cualquiera de los siguientes signos:

  • No responde a su nombre o, en ocasiones, parece no escucharte.
  • Se resiste a los abrazos y las caricias; además, parece que prefiere jugar solo y se abstrae en su propio mundo.
  • No suele hacer contacto visual y carece de expresión facial.
  • No habla o tiene un desarrollo tardío del habla, o bien pierde la capacidad que tenía para decir palabras u oraciones.
  • No puede mantener ni iniciar una conversación o, tal vez, inicia una solamente para pedir algo o nombrar elementos.
  • Habla con tono o ritmo anormal y es posible que utilice una voz cantarina o que hable como un robot.
  • Repite palabras o frases textuales, pero no comprende cómo usarlas.
  • No parece entender preguntas o indicaciones simples.
  • No expresa emociones ni sentimientos y parece no ser consciente de los sentimientos de los demás.
  • No señala ni trae objetos para compartir sus intereses.
  • Aborda interacciones sociales de forma inadecuada comportándose de manera pasiva, agresiva o perturbadora.
  • Tiene dificultad para reconocer señales no verbales, como la interpretación de las expresiones faciales de otras personas, las posturas corporales o el tono de voz.

Patrones de comportamiento

Un niño o un adulto con Trastorno del Espectro Autista puede tener intereses, actividades o patrones de comportamiento repetitivos y limitados, e incluso presentar cualquiera de los siguientes signos:

  • Realiza movimientos repetitivos, como balancearse, girar o aletear con las manos.
  • Realiza actividades que podrían causarle daño, como morderse o golpearse la cabeza.
  • Desarrolla rutinas o rituales específicos y se altera con el mínimo cambio.
  • Tiene problemas con la coordinación o muestra patrones de movimientos extraños, como ser torpe o caminar en puntas de pie, y muestra un lenguaje corporal extraño, rígido o exagerado.
  • Se deslumbra con los detalles de un objeto, como las ruedas que giran en un auto de juguete, pero no entiende el propósito general o el funcionamiento del objeto.
  • Es más sensible que lo habitual a la luz, el sonido o el contacto físico, pero puede ser indiferente al dolor o la temperatura.
  • No participa en juegos de imitación o de simulación.
  • Se obsesiona con un objeto o una actividad con una intensidad o concentración anormales.
  • Tiene preferencias específicas con respecto a los alimentos, como comer solamente unos pocos alimentos o no comer alimentos con una determinada textura.

A medida que maduran, algunos niños con Trastornos del Espectro Autista socializan más con otras personas y muestran menos alteraciones del comportamiento. Algunos, generalmente los que tienen problemas menos graves, con el tiempo pueden llevar una vida normal o casi normal. Sin embargo, otros siguen teniendo dificultades con el lenguaje o las habilidades sociales y, en los años de la adolescencia, sus problemas de comportamiento y emocionales pueden empeorar.

¿Cómo se diagnostican los Trastornos del Espectro Autista?

Los médicos diagnostican los Trastornos del Espectro Autista al observar el comportamiento y el desarrollo de una persona. Por lo general, se puede diagnosticar de manera confiable un Trastorno del Espectro Autista a la edad de dos años. Es importante que las personas con inquietudes busquen una evaluación lo antes posible para poder obtener un diagnóstico y comenzar el tratamiento.

Patrones de comportamiento

Un niño o un adulto con Trastorno del Espectro Autista puede tener intereses, actividades o patrones de comportamiento repetitivos y limitados, e incluso presentar cualquiera de los siguientes signos:

  • Realiza movimientos repetitivos, como balancearse, girar o aletear con las manos.
  • Realiza actividades que podrían causarle daño, como morderse o golpearse la cabeza.
  • Desarrolla rutinas o rituales específicos y se altera con el mínimo cambio.
  • Tiene problemas con la coordinación o muestra patrones de movimientos extraños, como ser torpe o caminar en puntas de pie, y muestra un lenguaje corporal extraño, rígido o exagerado.
  • Se deslumbra con los detalles de un objeto, como las ruedas que giran en un auto de juguete, pero no entiende el propósito general o el funcionamiento del objeto.
  • Es más sensible que lo habitual a la luz, el sonido o el contacto físico, pero puede ser indiferente al dolor o la temperatura.
  • No participa en juegos de imitación o de simulación.
  • Se obsesiona con un objeto o una actividad con una intensidad o concentración anormales.
  • Tiene preferencias específicas con respecto a los alimentos, como comer solamente unos pocos alimentos o no comer alimentos con una determinada textura.

A medida que maduran, algunos niños con Trastornos del Espectro Autista socializan más con otras personas y muestran menos alteraciones del comportamiento. Algunos, generalmente los que tienen problemas menos graves, con el tiempo pueden llevar una vida normal o casi normal. Sin embargo, otros siguen teniendo dificultades con el lenguaje o las habilidades sociales y, en los años de la adolescencia, sus problemas de comportamiento y emocionales pueden empeorar.

¿Cómo se diagnostican los Trastornos del Espectro Autista?

Los médicos diagnostican los Trastornos del Espectro Autista al observar el comportamiento y el desarrollo de una persona. Por lo general, se puede diagnosticar de manera confiable un Trastorno del Espectro Autista a la edad de dos años. Es importante que las personas con inquietudes busquen una evaluación lo antes posible para poder obtener un diagnóstico y comenzar el tratamiento.

Diagnóstico en los niños pequeños

El diagnóstico en los niños pequeños suele ser un proceso de dos etapas:

Primera etapa: Evaluación del desarrollo general durante los chequeos periódicos de los niños

Todos los niños deben acudir a chequeos periódicos con un pediatra o un proveedor de atención médica de la primera infancia. La Academia Americana de Pediatría recomienda evaluar a todos los niños para detectar retrasos en el desarrollo durante sus chequeos periódicos de los 9, 18 y 24 o 30 meses. La evaluación específica para Trastornos del Espectro Autista debe hacerse en las consultas de los 18 y los 24 meses. Es posible que se requieran evaluaciones adicionales si los niños presentan un alto riesgo de algún Trastorno del Espectro Autista o de otros problemas del desarrollo. Los niños que tienen un alto riesgo incluyen aquellos que tienen familiares con estos trastornos, muestran algunos de los comportamientos relacionados con el Trastorno del Espectro Autista, tienen padres o madres mayores, tienen ciertas afecciones genéticas o nacieron con un peso muy bajo.

Las experiencias e inquietudes de los padres son muy importantes en el proceso de evaluación de los niños pequeños. A veces, el médico les hará preguntas sobre el comportamiento de los niños y usará esa información junto con herramientas para evaluar los Trastornos del Espectro Autista y sus propias observaciones. Para leer más sobre los instrumentos que se usan para evaluar los Trastornos del Espectro Autista, visite la página web de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) en www.cdc.gov/ncbddd/Spanish/autism/screening.html.

Los niños que muestran ciertos problemas del desarrollo durante este proceso de evaluación se remiten para una segunda etapa de la evaluación.

Segunda etapa: Evaluación adicional

La segunda evaluación la realiza un equipo de médicos y otros profesionales de la salud que son expertos en el diagnóstico de los Trastornos del Espectro Autista.

Este equipo puede incluir a los siguientes especialistas:

  • Un pediatra del desarrollo, médico con formación especializada en el desarrollo infantil.
  • Un psicólogo o psiquiatra infantil, doctor que se especializa en el desarrollo del cerebro y en el comportamiento.
  • Un neuropsicólogo, médico que se centra en evaluar, diagnosticar y tratar trastornos neurológicos, médicos y del desarrollo neurológico.
  • Un patólogo del habla o del lenguaje, profesional de la salud con capacitación especial en los problemas de comunicación.

La segunda evaluación puede medir las siguientes habilidades:

  • Cognitivas o del pensamiento.
  • Del lenguaje y
  • Las necesarias para realizar actividades diarias de forma independiente y apropiada para la edad, como comer, vestirse o ir al baño.

 

Debido a que los Trastornos del Espectro Autista son complejos y a veces se producen junto con otras enfermedades o trastornos del aprendizaje, la evaluación completa puede incluir análisis de sangre y una prueba de audición.

El diagnóstico formal y las recomendaciones para el tratamiento se basarán en los resultados de esta evaluación.

Diagnóstico en los niños pequeños

El diagnóstico en los niños pequeños suele ser un proceso de dos etapas:

Primera etapa: Evaluación del desarrollo general durante los chequeos periódicos de los niños

Todos los niños deben acudir a chequeos periódicos con un pediatra o un proveedor de atención médica de la primera infancia. La Academia Americana de Pediatría recomienda evaluar a todos los niños para detectar retrasos en el desarrollo durante sus chequeos periódicos de los 9, 18 y 24 o 30 meses. La evaluación específica para Trastornos del Espectro Autista debe hacerse en las consultas de los 18 y los 24 meses. Es posible que se requieran evaluaciones adicionales si los niños presentan un alto riesgo de algún Trastorno del Espectro Autista o de otros problemas del desarrollo. Los niños que tienen un alto riesgo incluyen aquellos que tienen familiares con estos trastornos, muestran algunos de los comportamientos relacionados con el Trastorno del Espectro Autista, tienen padres o madres mayores, tienen ciertas afecciones genéticas o nacieron con un peso muy bajo.

Las experiencias e inquietudes de los padres son muy importantes en el proceso de evaluación de los niños pequeños. A veces, el médico les hará preguntas sobre el comportamiento de los niños y usará esa información junto con herramientas para evaluar los Trastornos del Espectro Autista y sus propias observaciones. Para leer más sobre los instrumentos que se usan para evaluar los Trastornos del Espectro Autista, visite la página web de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) en www.cdc.gov/ncbddd/Spanish/autism/screening.html.

Los niños que muestran ciertos problemas del desarrollo durante este proceso de evaluación se remiten para una segunda etapa de la evaluación.

Segunda etapa: Evaluación adicional

La segunda evaluación la realiza un equipo de médicos y otros profesionales de la salud que son expertos en el diagnóstico de los Trastornos del Espectro Autista.

Este equipo puede incluir a los siguientes especialistas:

  • Un pediatra del desarrollo, médico con formación especializada en el desarrollo infantil.
  • Un psicólogo o psiquiatra infantil, doctor que se especializa en el desarrollo del cerebro y en el comportamiento.
  • Un neuropsicólogo, médico que se centra en evaluar, diagnosticar y tratar trastornos neurológicos, médicos y del desarrollo neurológico.
  • Un patólogo del habla o del lenguaje, profesional de la salud con capacitación especial en los problemas de comunicación.

La segunda evaluación puede medir las siguientes habilidades:

  • Cognitivas o del pensamiento.
  • Del lenguaje y
  • Las necesarias para realizar actividades diarias de forma independiente y apropiada para la edad, como comer, vestirse o ir al baño.

Debido a que los Trastornos del Espectro Autista son complejos y a veces se producen junto con otras enfermedades o trastornos del aprendizaje, la evaluación completa puede incluir análisis de sangre y una prueba de audición.

El diagnóstico formal y las recomendaciones para el tratamiento se basarán en los resultados de esta evaluación.

Diagnóstico en niños más grandes y adolescentes

A menudo, los síntomas de los Trastornos del Espectro Autista en los niños mayores y los adolescentes que asisten a la escuela son reconocidos primero por los padres y maestros y luego son evaluados por el equipo de educación especial de la escuela. El equipo escolar puede realizar una evaluación inicial y luego recomendar que estos niños vean a su pediatra o médico de atención primaria o a un médico que se especialice en los Trastornos del Espectro Autista para una evaluación adicional.

Los padres pueden hablar con estos médicos sobre las dificultades que tienen sus hijos para interactuar socialmente, tales como problemas con la comunicación sutil; los cuales pueden incluir dificultades para comprender el tono de voz, las expresiones faciales o el lenguaje corporal. Los niños más grandes y los adolescentes pueden tener problemas para entender las expresiones con sentido figurado, el humor o el sarcasmo. Los padres también pueden notar que sus hijos tienen problemas para hacer amistades con sus compañeros.

Diagnóstico en niños más grandes y adolescentes

A menudo, los síntomas de los Trastornos del Espectro Autista en los niños mayores y los adolescentes que asisten a la escuela son reconocidos primero por los padres y maestros y luego son evaluados por el equipo de educación especial de la escuela. El equipo escolar puede realizar una evaluación inicial y luego recomendar que estos niños vean a su pediatra o médico de atención primaria o a un médico que se especialice en los Trastornos del Espectro Autista para una evaluación adicional.

Los padres pueden hablar con estos médicos sobre las dificultades que tienen sus hijos para interactuar socialmente, tales como problemas con la comunicación sutil; los cuales pueden incluir dificultades para comprender el tono de voz, las expresiones faciales o el lenguaje corporal. Los niños más grandes y los adolescentes pueden tener problemas para entender las expresiones con sentido figurado, el humor o el sarcasmo. Los padres también pueden notar que sus hijos tienen problemas para hacer amistades con sus compañeros.

Causas

Los Trastornos del Espectro Autista no tienen una única causa conocida. Considerando la complejidad del trastorno y el hecho de que los síntomas y la gravedad varían, probablemente haya muchas causas. La genética y el medio ambiente pueden influir.

  • Genética. Varios genes diferentes parecen estar relacionados con los Trastornos del Espectro Autista. Para algunos niños, los Trastornos del Espectro Autista pueden estar asociados con un trastorno genético, como el síndrome de Rett o el síndrome del cromosoma X frágil. Para otros, los cambios genéticos (mutaciones) pueden aumentar el riesgo de padecer Trastorno del Espectro Autista. Más aún, otros genes pueden afectar el desarrollo del cerebro o el modo en que se comunican las neuronas cerebrales, o pueden determinar la gravedad de los síntomas. Algunas mutaciones genéticas parecen ser hereditarias, mientras que otras suceden de manera espontánea.
  • Factores ambientales. Actualmente, los investigadores estudian si factores, como las infecciones virales, los medicamentos, las complicaciones durante el embarazo o los contaminantes del aire, desempeñan un papel en el desencadenamiento del Trastorno del Espectro Autista.

 

Terapia conductual, psicológica y educativa

Es posible que se remitan a las personas con estos trastornos, a médicos que se especializan en brindar intervenciones conductuales, psicológicas, educativas o para el desarrollo de habilidades. Estos programas suelen ser altamente estructurados e intensivos y pueden involucrar a los padres, madres, hermanos y otros miembros de la familia. Estos programas pueden ayudar a las personas con Trastornos del Espectro Autista a:

  • Aprender las habilidades necesarias para vivir independientemente.
  • Reducir los comportamientos desafiantes.
  • Aumentar o robustecer las fortalezas.
  • Aprender habilidades sociales, de comunicación y de lenguaje.

Causas

Los Trastornos del Espectro Autista no tienen una única causa conocida. Considerando la complejidad del trastorno y el hecho de que los síntomas y la gravedad varían, probablemente haya muchas causas. La genética y el medio ambiente pueden influir.

  • Genética. Varios genes diferentes parecen estar relacionados con los Trastornos del Espectro Autista. Para algunos niños, los Trastornos del Espectro Autista pueden estar asociados con un trastorno genético, como el síndrome de Rett o el síndrome del cromosoma X frágil. Para otros, los cambios genéticos (mutaciones) pueden aumentar el riesgo de padecer Trastorno del Espectro Autista. Más aún, otros genes pueden afectar el desarrollo del cerebro o el modo en que se comunican las neuronas cerebrales, o pueden determinar la gravedad de los síntomas. Algunas mutaciones genéticas parecen ser hereditarias, mientras que otras suceden de manera espontánea.
  • Factores ambientales. Actualmente, los investigadores estudian si factores, como las infecciones virales, los medicamentos, las complicaciones durante el embarazo o los contaminantes del aire, desempeñan un papel en el desencadenamiento del Trastorno del Espectro Autista.

 

Terapia conductual, psicológica y educativa

Es posible que se remitan a las personas con estos trastornos, a médicos que se especializan en brindar intervenciones conductuales, psicológicas, educativas o para el desarrollo de habilidades. Estos programas suelen ser altamente estructurados e intensivos y pueden involucrar a los padres, madres, hermanos y otros miembros de la familia. Estos programas pueden ayudar a las personas con Trastornos del Espectro Autista a:

  • Aprender las habilidades necesarias para vivir independientemente.
  • Reducir los comportamientos desafiantes.
  • Aumentar o robustecer las fortalezas.
  • Aprender habilidades sociales, de comunicación y de lenguaje.
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