Neuraten

Zinc

El zinc es un nutriente esencial con un rol específico en más de 300 enzimas, las cuales participan en todas las reacciones bioquímicas importantes del cuerpo humano. Por ende, el estado de zinc tiene un efecto directo en el crecimiento, el desarrollo neurológico y de comportamiento y en el sistema inmune. Sin embargo, se pueden usar las estrategias de suplementación, fortificación y/o modificación alimentaria para controlar y/o prevenir la deficiencia de zinc.

Buenas fuentes de zinc son alimentos de origen animal. El fitato, presente en alimentos de origen vegetal, es el mayor inhibidor de la absorción de zinc, mientras que la proteína de origen animal promueve su absorción; aunado a esto se puede complementar con un suplemento alimenticio que contenga este ingrediente dentro de sus componentes. No existe un indicador específico y sensible para evaluar el estado de zinc de un individuo, aunque se recomienda el uso de zinc plasmático o sérico para la evaluación del estado nutricional de zinc de una población.

Los niños con carencia de zinc presentan un mayor riesgo de retraso del crecimiento, enfermedades diarreicas e infecciones del aparato respiratorio (por ejemplo, infecciones agudas de las vías inferiores). Se sabe que el zinc desempeña un papel fundamental en procesos biológicos como el crecimiento, la diferenciación y el metabolismo celular, y que la carencia de este micronutriente restringe el crecimiento infantil y disminuye la resistencia a las infecciones, lo que contribuye de manera importante a la morbilidad.

En su rol estructural el zinc estabiliza la estructura terciaria de enzimas, dándoles una forma conocida como “dedos de zinc”, las cuales se unen al ADN para la trascripción y expresión génica. Los iones de zinc intracelulares cumplen una función reguladora activando o inhibiendo ciertos factores que son responsables de regular expresión genética.

De acuerdo a sus características, el zinc ofrece una gran cantidad de beneficios que pueden ayudar a nuestros niños a tener un crecimiento y desarrollo neurológico adecuado para un mejor comportamiento en su sistema inmune:

  1. Mejora y equilibra el sistema inmunológico.
  2. Regula la producción de grasa en la piel, por lo que mejora los procesos acnéicos, y por tanto, el aspecto general de la piel.
  3. La aplicación de zinc acelera los procesos de cicatrización.
  4. Estimula la regeneración de los tejidos.
  5. Es un antioxidante encargado de reducir el envejecimiento.
  6. Es de vital importancia en el crecimiento de los niños.
  1. Mejora el descanso nocturno porque mejora la producción de melatonina, que es la hormona del sueño.
  2. Regula la producción de neurotransmisores como la dopamina, lo que mejora el estado de ánimo y las funciones cognitivas.
  3. Mejora la sensibilidad de las células a la insulina y favorece la regulación del azúcar en sangre.

El niño al nacer, solo cuenta con un reducido número de funciones orgánicas entre las que se destacan las vitales, aunque aún son incompletas e imperfectas en relación con el grado de madurez que alcanzarán en la adultez. Los mecanismos que explican los efectos de la carencia de zinc en el desarrollo cognitivo y sexual de los niños han sido expuestos. Las evidencias de la relación entre zinc y los aspectos del desarrollo infantil se incrementan, y han convertido a este micronutriente en objeto de numerosos estudios. Debido a la elevada deficiencia de zinc en niños en los países en vías de desarrollo, cualquier asociación con el deterioro del desarrollo cognitivo y sexual de los niños implicaría el enfrentamiento a un grave problema de profunda importancia sanitaria inmediata y económica a largo plazo. Algunos autores han llegado a postular que, por la deficiencia de zinc, el desarrollo psicomotor puede convertirse en un índice mucho más sensible que el retardo en el crecimiento.

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